Dentro de cinco días tendré la oportunidad de participar activamente en el XVIII Congreso Nacional del Partido Popular, que tendrá lugar en Madrid, bajo el lema «España adelante!», que, como ya explicó la presidenta de la comisión organizadora de esta cita, Luisa Fernanda Rudí, significa un proyecto nacional, integrador y moderado, dirigido a superar y ganar los retos que la sociedad española tiene ante sí.

Para lograrlo hemos estado trabajando en cinco ponencias que son documentos cuyo objetivo es enriquecer políticamente la propuesta que presentamos, definir nuestra oferta electoral e incluso modificar la estrategia o gestión de nuestro partido. Unos textos abiertos y participativos, ya que cualquier afiliado pudo hacer sus aportaciones mediante la presentación de enmiendas.

En su día, el vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, Pablo Casado, recordó que nuestra organización siempre será lo que quieran sus militantes, y creo que hoy sus palabras cobran más sentido que nunca, pues los 3.128 compromisarios que participarán han registrado 4.000 propuestas de cambio o de corrección de textos.

La ponencia política y de estatutos ha recibido 1.285 enmiendas; la ponencia social ha registrado 740; la ponencia económica y de administración territorial cuenta con 715; la ponencia «Educación, Innovación y Cultura» deliberará 840, y la ponencia «Europa y Nuestro Papel en el Mundo» hará lo propio con 420.

Hablamos de una cifra histórica que supera con creces las presentadas en anteriores Congresos y que demuestra que estamos ante un partido libre, con ganas de participar, con ilusión y cuyos protagonistas son los afiliados y los compromisarios. Y en este punto, permítanme la licencia de resaltar, entre los más de 3.000 participantes, el nombre de María Teresa Alba, la compromisaria de más edad y que pertenece a la gran familia del PP de Tenerife.

Nos toca ahora tres días de gran trabajo, donde el objetivo es reforzar la estructura de nuestro partido, abrir nuevas vías de comunicación con los españoles y, sobre todo, conseguir cuatro objetivos básicos: más confianza, más compromiso, más regeneración y más participación. Lo que queremos es ser algo más que el partido más votado, que ya lo somos, y convertirnos en el partido de la mayoría de los ciudadanos.

Tendrán que salir ideas que no sólo gusten a los nuestros, sino que nos compren otros partidos y nos ayuden a llevarlas a buen fin, porque los españoles y los canarios queremos hechos.

Y si hay algo que tengamos claro, y así lo hemos demostrado, es que primero están los intereses de España y luego nuestras siglas. Se podrá estar de acuerdo o no con las medidas adoptadas por el Gobierno, pero lo que no es discutible es que Mariano Rajoy supo hacer la política que era necesaria y buena para nuestro país.

Los resultados están ahí y tras la crisis económica que puso en juego el futuro del Estado del Bienestar, ahora España está recuperando el crecimiento y la creación de empleo. Para mantener esa dinámica y afrontar los retos de futuro debemos perseverar en las políticas desarrolladas hasta ahora, y no tengo ninguna duda de que mi partido estará a la altura, porque no gobernamos con egoísmo, sino con la mano tendida al diálogo y consenso.

Ahora es el momento de que todos los partidos se sumen a esa responsabilidad para que sigamos avanzando. Y para eso es necesario que todas las Administraciones Públicas tengan cuanto antes un marco presupuestario de certidumbre y confianza, algo que sólo conseguiremos con la aprobación y el máximo respaldo posible a los Presupuestos Generales del Estado.

No podemos olvidar que la estabilidad política no sólo depende del Partido Popular, sino de todos los grupos, y ahora toca retratarse. Nosotros hemos demostrado que acertamos en lo económico, y ahí están los datos, pero también somos el partido de las personas. Para el PP la política social es tan importante como la económica, pero siempre partiendo de nuestra máxima: la mejor política social que existe es el empleo.

Sólo así, España y Canarias saldrán adelante.